¿Cómo se fomenta una cultura de comportamiento seguro?

Una cultura de la seguridad hace que el comportamiento adecuado sea la opción habitual. Cómo fomentarla: liderazgo, seguridad psicológica, ejemplo y responsabilidad compartida.

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Las normas de seguridad se quedan en el papel si las personas no las ponen en práctica. Las organizaciones más seguras no son aquellas que tienen más normas, sino aquellas en las que el comportamiento adecuado se ha convertido en la forma habitual de trabajar. A esto se le llama cultura, y no surge de un curso: se construye.

El comportamiento prevalece sobre la norma

Se habla de una cultura de la seguridad cuando hacer lo correcto es, sencillamente, la forma habitual de trabajar, incluso cuando nadie está supervisando. No porque haya una norma que lo imponga, sino porque se ha convertido en un reflejo compartido. Esa es la verdadera protección: no la política, sino el hábito colectivo.

Los ingredientes

  1. Liderazgo coherente: quien lidera da ejemplo, porque el equipo hace lo que ve que se hace, no lo que se le dice que haga
  2. Seguridad psicológica: las personas señalan sus errores y dudas sin miedo, de modo que los riesgos salen a la luz en lugar de ocultarse
  3. Responsabilidad compartida: la seguridad es responsabilidad de todos, no solo de un departamento
  4. Refuerzo continuo: los comportamientos se entrenan con el tiempo, no se explican de una sola vez

En un entorno en el que se castigan los errores, la gente los oculta. Y los riesgos ocultos son los más peligrosos.

El papel del liderazgo

Ninguna cultura de seguridad sobrevive a un liderazgo incoherente. Si quienes dirigen predican las normas pero son los primeros en infringirlas, el mensaje que se transmite es que las normas no importan. El tono viene de arriba, pero se refleja en el comportamiento cotidiano de cada uno.

¿Cómo se mide?

Una cultura se puede medir: por la frecuencia con la que las personas señalan los riesgos, por cómo reaccionan bajo presión y por cuánto tiempo se mantienen los comportamientos seguros. Construir una cultura significa trabajar en estos indicadores, no en el número de cursos impartidos.